El paso de jugadora a entrenadora

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El paso de jugadora a entrenadora
Por Clara Pardos

Todo empezó en 2010, cuando yo tenía 7 años, mis padres decidieron apuntarme a baloncesto como actividad extraescolar del Colegio La Salle Franciscanas. Recuerdo que éramos un equipo mixto, y los días que nos tocaba entrenar, estábamos esperando que tocara el timbre a las 5 de la tarde para bajar rápidamente al polideportivo para empezar cuanto antes mejor.

            Pasaron los años, y éstos iban a ser clave para mí, aunque yo en ese momento no lo supiera. Tuvimos entrenadores que nos hicieron amar el baloncesto, entrenándonos como si fuera un juego. Era importante jugar y pasarlo bien, donde ganar quedaba relegado a un segundo plano. Fueron años de perder partidos, pero irnos a casa contentas de estar todas juntas, y hacer lo posible por mantener el balón en nuestras manos, llegar a canasta y meter. Y así, poco a poco, fui amando este deporte cada día más. En primero de la ESO, y gracias a Yago Ramírez, pude ser su ayudante en algunos entrenos de su equipo de benjamines, y allí empecé a interesarme por el baloncesto desde otro punto de vista. Mis tiempos en banquillo en los partidos me hicieron ver el baloncesto desde otra perspectiva.

            Ya por entonces,  mi hermano tenía el título de entrenador, y le veía entrar por la puerta de casa ilusionado con los logros de sus peques en el Colegio La Salle, y yo decía: ‘yo también quiero ser entrenadora’.

            Tener varios entrenadores, ha hecho posible que tenga en cuenta diferentes maneras de llevar un equipo, haciendo más hincapié en la técnica que más te gusta de cada uno de ellos. Por ello otro referente para mí ha sido Adrián Cebada. Con él, he visto otra manera de llevar un equipo de manera más competitiva.

            Gracias a David Fleta, pude empezar de segunda entrenadora en un equipo de infantiles en C.B. Pompiliano en octubre de 2019. Pocos días después, me animó a apuntarme al curso de entrenadores. En este curso he aprendido la importancia de las diferentes etapas de aprendizaje del baloncesto. Una primera etapa donde el objetivo prioritario es que los niños y las niñas se ilusionen por el baloncesto, entendiendo que el único camino para ello es que se diviertan. También es momento de que poco a poco empiecen a sentirse más seguros en su juego individual. Una segunda etapa en la que se enfocará a un progreso del dominio de la técnica básica, lo que permitirá levantar la cabeza y buscar la ayuda de un compañero libre. Y por último, una tercera etapa donde, sin olvidar las dos anteriores, se intentará que las jugadoras sean capaces de jugar primero por parejas y después por tríos, para poder llegar al 5×5.

            La temporada pasada también tuve la oportunidad de estar en el equipo de preinfantiles del C.D. Reino de Aragón con Jorge Pardos, y así empezar a formar parte del equipo de entrenadores del Reino. Debido a la situación del COVID-19, no tuve la oportunidad de seguir aprendiendo y disfrutando en esta nueva faceta como entrenadora.

            Este año, a pesar de la situación, formo parte del staff del Reino, como segunda entrenadora de los equipos dirigidos por Puerto Artal y Jorge Pardos. Gracias a ellos estoy poco a poco formándome, aunque no se pueda llevar a cabo todos los objetivos marcados  debido a que la situación nos impide disputar partidos.

            Este gusanillo que he tenido por querer ser entrenadora, me ha permitido entender a los entrenadores y empatizar con ellos, pese a los malos momentos en algunos partidos y/o entrenamientos. Por último, quiero agradecer a todo el staff del Reino de Aragón, por ser un ejemplo a seguir para mí.

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