La Gestión de Grupo

CDRA

La Gestión de Grupo para Mejorar el Trabajo en Equipo
Por Guille Pozo

Cuando hablamos de un equipo de baloncesto hablamos, al fin y al cabo, de un grupo de personas con un objetivo común. Cada equipo es un mundo completamente distinto debido a que las personas que lo integran poseen diferentes intereses, cualidades, personalidades, gustos, edades, etc. Gracias a la heterogeneidad de los grupos se pueden obtener resultados muy satisfactorios, pero, por otro lado, surgen desafíos que se deben solucionar mediante la gestión de grupo.

La formación de un grupo implica la aparición de cuatro conceptos que debemos conocer: los roles, el estatus, la cohesión y las normas. Podemos entender el concepto de “rol” como aquellos comportamientos que se esperan de cierto componente del grupo. El “estatus”, que en ocasiones aparece de manera involuntaria, tiene que ver con el prestigio que posee un componente respecto al resto. La “cohesión” es la atracción que sufren los miembros hacia el grupo, impidiendo su abandono. Por último, las “normas” son aquellas reglas que especifican cuales son las conductas aceptables en un grupo.

En el caso del baloncesto, y más concretamente en estas etapas, el equipo se forma con el fin de completar unos objetivos que son conocido por todos y se pueden resumir en: aprender, mejorar y competir. Es importante que todas las jugadoras sean conocedoras de estos objetivos y que lo compartan, puesto que es un factor esencial para la cohesión del grupo. De nada sirve conocer el objetivo si no coincide con tus objetivos personales. Aquí es donde entran en juego los distintos tipos de roles de las jugadoras, de donde podemos aprovechar a aquellas que, por su forma de ser, comparten ese objetivo con las personas que las rodean, empujando a aquellas que lo necesitan y reforzando a aquellas que se muestran comprometidas con el objetivo, pero no lo comparten, quizás, con tanto entusiasmo. Este es un ejemplo muy general, sin embargo, es necesario que las jugadoras conozcan la existencia de estos roles dentro del equipo, asumiéndolos y siendo conscientes de lo que ello conlleva. El rol que se posee, generalmente, no es elegido, sino impuesto por aquellas personas que te rodean y surge como producto del conjunto de expectativas de los integrantes en relación con el comportamiento de la persona que ocupa dicho rol. El reconocimiento y la aceptación de los roles es el primer paso para un buen funcionamiento de grupo.

Por otro lado, un componente clave del buen funcionamiento de un grupo es la comunicación, tanto entre los propios integrantes del grupo, sobre todo con aquellos que se encuentran en diferente estatus (en nuestro caso jugadoras-entrenador/a). El uso y gestión de la confianza para la transmisión de información entre los miembros es clave para el desarrollo del grupo, y aquí es donde entra en juego la pertenencia a Reino. Si algo que se debe resaltar del club es que, gracias a las normas existentes, se consigue una gran cercanía y un buen ambiente entre todas las personas que lo forman. Somos capaces de reconocer nuestra posición, que podemos relacionar con el estatus y ser conscientes de qué información debemos dar a los que nos rodean y qué información podemos extraer de aquellas personas más cercanas a nuestro entorno.

Después de todo, no podemos quedarnos dentro de las pistas, un equipo de baloncesto se forma dentro y fuera de la cancha. Una parte importante del funcionamiento del grupo es la relación entre sus miembros y hay detalles que no salen a la luz si te encuentras en el parqué. Anteriormente hemos hablado de los roles de las jugadoras, pero cabe destacar que los roles asumidos dentro de la pista no tienen por qué ser los mismos que fuera de ella. Conocer al grupo y pasar tiempo juntos puede crear vínculos importantes que ayudan a la cohesión de grupo y a una mejor relación entre los miembros. Sin embargo, también relucirán aquellos factores que no terminan de encajar en el grupo, y es aquí donde debemos prestar especial atención, ya que reconocer y gestionar los desajustes existentes también forma parte de las tareas del grupo. Los conflictos son ineludibles y se deben a la aparición de discrepancias e intereses en el grupo y los debemos aprovechar ya que nos brindan una oportunidad para conocer los pensamientos de los miembros del grupo, aprendiendo así unos de otros. Además, sólo con el conflicto podemos identificar y destruir aquellas estructuras injustas, permitiéndonos así abrir las puertas hacia el avance del grupo.

Al fin y al cabo, el funcionamiento de un grupo va mucho más allá de todos estos factores. Sin embargo, éstos son la base para la creación de un grupo que perdurará en el tiempo, de un grupo que va a afrontar muchas adversidades, de un grupo cuyos integrantes van a pasar mucho tiempo juntos, de un grupo que persigue un objetivo, de un equipo de baloncesto.

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