El Proceso de Entrenamiento

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El Proceso de Entrenamiento
Por David Fleta

El entrenamiento deportivo se define como un proceso pedagógico destinado a estimular los procesos fisiológicos del organismo favoreciendo el desarrollo de las diferentes capacidades y cualidades físicas. Pero, ¿tiene algo que ver esta definición con el proceso que percibimos a diario? Formar parte de esta transición supone para los entrenadores un reto apasionante, donde tenemos la suerte de poder intervenir en una parte de la formación para ir modelando a cada jugadora o a un grupo humano.

En el transcurso de un corto-medio plazo esos grupos serán un fiel reflejo de lo que hemos hecho en el día a día, porque cada detalle cuenta. Para las jugadoras, supone una situación de descubrimiento personal, donde un ambiente de positivismo y nuevos retos, generará progresivamente una adherencia que emocionalmente ayudará a ir progresando a través de los contenidos. El contexto en el que el Reino desarrolla su programa, nos ofrece un espacio de estabilidad donde poder desarrollar este camino de una manera continuada. ¿Cuáles son las principales claves que por nuestra parte consideramos en el proceso de entrenamiento?

EL ASPECTO CUANTITATIVO

Hay una parte que está estrechamente relacionada con las horas de práctica, y es en la que centramos la parte principal de nuestra oferta en el Reino. De la misma manera que nos resultaría complicado aprender un idioma o tocar un instrumento con soltura invirtiendo 2-3 horas semanales, nuestro deporte tiene la suficiente carga individual y colectiva como para que la inversión de tiempo sea mucho mayor.

Proporcionar a la jugadora el tiempo necesario para poder desarrollar sus capacidades, es uno de los objetivos de nuestra entidad, pero tenemos que realizarlo de una manera progresiva, puesto que uno de los procesos más importante es crear una correcta adherencia. Es decir, crear la necesidad de seguir explorando, consiguiendo metas y que cada vez la jugadora vaya pidiendo un poco más. Cuando vemos cualquier serie, si el piloto es bueno la seguimos viendo, avanzando en las temporadas. Si no es buena, probablemente la dejemos al cabo de varios capítulos o incluso tras el primero. La motivación es importante, y el cuerpo técnico es una parte activa, así como los círculos de relaciones, familiares, etc.

Pero, ¿dónde está el límite? En el deporte de base estamos suficientemente lejos de alcanzar cualquier tipo de límite fisiológico, por lo que nuestro objetivo psicológico será crear un ambiente adecuado de aprendizaje para seguir sumando experiencias.

Una parte importante en el aspecto cuantitativo es el de la práctica libre, donde la jugadora puede seguir sumando horas de práctica en diferentes contextos como recreos, después de clase, fines de semana, veranos. En definitiva, crear esa unión con el baloncesto que haga que cada vez necesiten un poco más. Si no conseguimos crear el hábito en la jugadora para que le apetezca jugar al baloncesto en períodos libres, a largo plazo la asistencia a los entrenamientos se convertirá en una obligación, y la actividad que comenzó siendo de ocio, se convertirá en un trabajo.

Es aquí donde llegamos a la famosa regla de los 10 años o las 10.000 horas, que viene a estimar un espacio temporal en el que podemos llegar a alcanzar la excelencia o tener un alto grado de competencia en ese área. En nuestro deporte, estas cifras vendrían a decirnos que necesitaríamos casi 3 horas diarias, de todos los días de los próximos 10 años, sin lesiones, sin descanso, etc. Por eso, es necesaria una aproximación más realista en la que habrá que tener en cuenta las diferencias interindividuales, la etapa de formación y la planificación de los contenidos. Sin embargo, todos los datos recogidos en las últimas temporadas apuntan a que no se producen mejoras significativas en jugadoras que invierten menos de 200 horas anuales, más allá del mero desarrollo biológico. Además, los contenidos de aprendizaje deberán estar estructurados en concordancia con cada etapa de aprendizaje, puesto que por más horas que invirtamos, siempre llegará un momento de estancamiento, por lo que cobra especial importancia el siguiente apartado.

EL ASPECTO CUALITATIVO

La planificación de los contenidos y la consecución de objetivos en cada etapa de formación es clave para el desarrollo de cada jugadora. En la actualidad hay infinidad de portales y plataformas donde obtener ejercicios para diseñar las tareas, incluso sesiones de entrenamiento completas adaptadas a la edad. La complejidad para los entrenadores comienza cuando la planificación supera varias sesiones, como pueden ser una semana, un mes o incluso una temporada, pero la preparación en la mayoría de los casos se limita a la sesión. En el mejor de los casos podemos tener un registro de sesiones y observación. En otros, acumular sesión tras sesión en una misma temporada.

Volviendo al apartado anterior, si solamente apretamos el mismo tornillo durante 10 años, ¿seremos capaces de ensamblar las piezas para montar un coche? En principio parece complicado, por lo que uno de los retos que nos propusimos desde el primer día fue que esa planificación estuviera diseñada para poder responder a las necesidades formativas de cada jugadora, por medio del proceso de entrenamiento a lo largo de varias temporadas

Así pues, existe un objetivo apasionante y motivador para dirección técnica y entrenadores, como es el de tener influencia directa en la formación de la jugadora, como de sentirse parte de un proceso en continua evaluación y desarrollo. El siguiente reto, hacer partícipe a las jugadoras de la importancia del proceso de entrenamiento que llevan a cabo y seguir aumentando esa adherencia que comentaba al inicio. No habrá mayor situación de adherencia que la percepción de competencia a la hora de realizar una tarea. En definitiva, a la mayoría nos gusta más lo que mejor hacemos. Ese retorno positivo nos impulsa a seguir haciéndolo, por lo que explotar este proceso de retroalimentación es nuestra mejor herramienta de motivación a las jugadoras.

EL ASPECTO COMPLEMENTARIO

Para poder llevar a cabo los apartados anteriores, será importante que la jugadora esté disponible para entrenar y lo pueda hacer en las mejores condiciones posibles. Son los 2 objetivos básicos de la preparación física: 1) Prevención de lesiones: para no perder tiempo de entrenamiento. 2) Aumento del rendimiento: que los contenidos técnico-tácticos desarrollados se puedan realizar a la mayor velocidad posible y/o mantenerlos en el tiempo.

Al aspecto preventivo de la preparación física debemos añadirle el plano readaptador de la fisioterapia, un facilitador de dinámicas en la vuelta a la competición cargado de procesos psicológicos, en un momento donde una jugadora inevitablemente se aparta de las dinámicas de grupo, pero está respaldada en todo momento por su otro equipo de trabajo.

Por último, no debemos olvidar que para afrontar los apartados anteriores es necesario una salud emocional que permita afrontar todas las complejidades del proceso de entrenamiento. El apoyo familiar y la orientación a la tarea permitirá a la jugadora un entorno estable de crecimiento y una valoración positiva de la actividad que realiza. El ámbito académico es una parte esencial en la adquisición de competencias, con una transferencia absoluta al mundo del deporte, y en el que estamos comprometidos con el desarrollo de nuestro programa académico. El ámbito social en etapas de formación empieza a modelarse, por lo que la influencia en las habilidades sociales se verá reflejada en los grupos humanos por medio del trabajo en equipo y sus diferentes interacciones. Estas 3 patas de la silla, serían facilitadoras del ámbito deportivo, pero a su vez, la influencia será multidireccional, puesto que todas deberán estar en perfecta armonía para poder obtener el mejor rendimiento de ese proceso de entrenamiento.

En definitiva, podríamos decir que todo se reduce a entrenar mucho y bien, en un entorno que predisponga al aprendizaje. Sin embargo, tener en cuenta todas las variables comentadas anteriormente, nos plantea retos complejos a la vez que apasionantes para desarrollar nuestra labor como formadores. En el Reino de Aragón nuestro objetivo principal es desarrollar todos estos procesos, para obtener el máximo rendimiento formativo de cada una de las jugadoras, que forman parte de un equipo y de una comunidad más amplia.

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