La Construcción y Evolución de una Generación: El Método Reino

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La construcción y evolución de una generación: El Método Reino
Por Adrián Cebada

El cortoplacismo es un mal que asola nuestra sociedad actual en muchos de sus ámbitos, y el baloncesto no es una excepción. Querer lograr resultados rápidos saltándote partes importantes del camino es un método que suele ser más fácil pero cuyos frutos son inciertos. En el baloncesto de formación, este cortoplacismo nunca debería ser una opción, pues esos resultados marcados a corto plazo seguramente son relativos y de un valor cuestionable, mientras el precio a pagar por lo general suele ser altísimo.

Esta temporada está siendo para todos un orgullo y un gustazo ver a nuestro junior competir en una categoría como la 1ª Nacional de la manera que lo está realizando, un horizonte que parecía hace no mucho impensable y con más valor si cabe en un año tan complicado y atípico como el que estamos viviendo. Es mayor aun el hito si ponemos las cosas en perspectiva, y echamos la vista atrás un par de años para ver dónde estábamos cada uno. Yo mismo me sorprendía hace unos días en la sesión posterior a la victoria ante CIA María cuando valorando los errores y aciertos del encuentro con las jugadoras les dije “¿Os imaginabais hace un par de años que este tío “vinagres” iba a estar sacando pegas tras ganar nuestro primer partido en nacional siendo todavía juniors?” La pregunta se responde sola. ¿Hubiera sido esto posible si en cadete de primer año hubiéramos puesto por delante el ganar el partido que fuera a la planificación a largo plazo que teníamos?, ¿estaríamos dónde estamos si hubiéramos renunciado al trabajo y perfeccionamiento de los aspectos más básicos para trabajar cosas que quizá nos hubieran dado un rendimiento inmediato en esas categorías pero que ahora seríamos incapaces de ejecutar con éxito a alto nivel?

Que un grupo de jugadoras de 2003 y 2004 que en cadete de primer año jugaba en nivel B y que en su gran mayoría jamás pisó una selección o tecnificación sea capaz de competir de tú a tú en la 1ª Nacional, de aspirar a todo en la junior, o de sorprender a propios y a extraños acabando en 1ª posición el Campeonato de Aragón cadete en la incompleta temporada pasada solo tiene una explicación: Planificación, metodología, y altura de miras.

La etapa cadete

El trabajo en el que creemos y apostamos en el club requiere de horas, paciencia, y mucha perseverancia, pero su objetivo es claro: la mejor formación posible para que la jugadora pueda alcanzar su máximo nivel y pueda jugar a baloncesto en las categorías venideras en este equipo, en otro, y tenga el entrenador que tenga.

Nuestra planificación con los grupos 03 y 04 en los años cadetes no ha sido seguramente la misma que el resto de equipos con los que aspirábamos competir, pues partíamos con carencias técnicas y físicas que requieren de trabajo y de haberlas obviado serían todavía un lastre para desarrollar un baloncesto de nivel. Así pues, el trabajo técnico individual y el fomento del 1×1 como eje vertebrador de nuestra planificación ofensiva y defensiva fue la gran parte del trabajo que queríamos realizar pues solo desde el perfeccionamiento de la capacidad técnica del jugador es posible crecer en la táctica colectiva. Para hacer posible este desarrollo individual, como digo, no basta solo con el trabajo baloncestístico, sino que la preparación física que hemos llevado va también en esta línea, desde los trabajos más fáciles de coordinación, hasta la mejora de las condiciones de la jugadora para permitirle ejecutar mejor lo que se le exige en la pista.

En cuanto al juego colectivo, el fomento del juego por conceptos que permita a la jugadora explotar y trabajar estos fundamentos técnicos que está trabajando a la vez que empieza a ver y conocer aspectos del juego interactuando con otras compañeras son esenciales. En definitiva, nuestro intento es el de darle a la jugadora las herramientas para poder entender el juego y así reaccionar a las múltiples situaciones inciertas que se va a encontrar en un partido, incidiendo en su toma de decisiones (táctica individual), y como he dicho, en sus capacidades técnicas. Todo esto es fácil de decir, pero requiere una determinación clara de entrenador, club, y jugadoras, pues entender los espacios, generarse las ventajas, y buscar situaciones tácticas abiertas en las que prime la toma de decisión conlleva muchos errores por parte de las jugadoras para conseguir el aprendizaje que quizá pueda hacerte perder el partido de nivel B del fin de semana.

Y perdiendo algún que otro partido, trabajando mucho, teniendo que escuchar de vez en cuando “¿Y por qué no jugáis el bloqueo directo?”,o “¿por qué no hacéis más jugadas?” llegamos al segundo año cadete y pudimos disfrutar de lo que es competir al “máximo” nivel, jugar de tú a tú contra las mejores, ganar, pero sobre todo jugar un buen baloncesto semana tras semana y además con diferentes resultados y circunstancias.

La generación 03 pudo disfrutar en cadete de 2º año de su primer año en A como equipo, y además hacerlo a gran nivel en una generación de gran nivel; mientras que las chicas del 04, además, pudieron hacerlo también con grandes resultados dominando la categoría a su término y haciéndolo además con un alto nivel de juego. Pero, ¡ojo!, que no estamos en la Liga Femenina, y el trabajo no ha hecho más que empezar… Todo el trabajo previo nos permitió poder llegar a ese año Cadete A y competirlo, pero nuestra planificación y determinación no cambia, y no íbamos a sacrificar nada ni a nadie poniendo el objetivo de competición cadete por delante del de formación, y de nuevo el desarrollo individual de la jugadora y el entendimiento del juego siguió siendo nuestra hoja de ruta durante todo el año.

Y de aquellos polvos estos lodos… unos meses de mayo, junio y julio repletos de horas de trabajo post confinamiento, y el comiendo de una ilusionante etapa junior, con el colofón para las chicas de 03, y dos exigentes años de trabajo por delante para las chicas de 04.

Por supuesto que no somos el mejor equipo, que seguimos arrastrando cada una algunas carencias innatas, o no suficientemente trabajadas, pero podemos desarrollar una gran cantidad de situaciones de juego fruto de los conceptos que hemos venido trabajando en años anteriores, y podemos disfrutar de competir a nuestro máximo nivel de exigencia en las máximas categorías posibles.

Método Reino

Soy de los que creen que cuanto más trabajo, más suerte tengo, y es una filosofía que encaja perfectamente con el club al que pertenezco. Este pequeño ejemplo de las generaciones que he tenido el placer de dirigir aquí son solo un punto pequeño dentro de una gran estructura de club en la que la planificación deportiva, física, y académica se unen a un gran volumen de horas consiguiendo resultados excelentes de mejora en las jugadoras.

No hay excusas de clubes grandes o pequeños. Como entrenadores cada vez que una jugadora se pone en nuestras manos con toda su ilusión por practicar este deporte tenemos el deber (y la satisfacción), de trabajar por ofrecerle las mejores condiciones para desarrollarse y hacer el deporte que le gusta.

No hay mayor victoria que la de superarse a uno mismo, y como un maestro de este deporte me enseñó: un esfuerzo total es una victoria completa. Así que, feliz de poder aportar mi granito en este club y en la formación deportiva y personal de mis jugadoras, ¡A disfrutar del camino y no de la meta, pero trabajando y superándonos que es la mejor manera que conocemos!

Comments: 2

  1. Elena dice:

    GRACIAS

  2. José Luis dice:

    Por buen camino

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