La competición en categorías inferiores como medio de formación

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La competición en categorías inferiores como medio de formación
Por Jorge Pardos

En la situación que estamos viviendo hemos tenido que renunciar a muchas cosas por un bien mayor. Algunas más importantes, otras menos, depende de la perspectiva, pero lo que está claro es que una de ellas es la competición en las categorías inferiores de la mayoría de los deportes de equipo, entre ellos el baloncesto.

Todos conocemos los grandes beneficios que conlleva hacer deporte y la importancia de éste en la vida de los niños y niñas. Sin embargo, puede resultar más difícil responder a: ¿Qué beneficios les aporta a los niños y niñas la competición contra otros equipos?

Para responder a esta pregunta me gustaría que nos centrásemos en varios puntos para llegar a entender qué es, como debería ser tratada y que supone la competición en las categorías inferiores:

Valores de la competición

Creo que una buena manera de comenzar es reflexionar sobre qué valores aporta a los niños y niñas el hecho de competir con tus compañeros ante otros equipos. El primero que se nos viene a la cabeza es que enseña a trabajar en equipo para conseguir un objetivo común… pero ¿qué objetivo es ese? ¿La victoria? En última instancia, sí… pero no deberíamos enfocarlo en ese sentido.

El primer objetivo del trabajo en equipo para un equipo de niños pequeños debería ser conseguir que todos y cada uno de los integrantes de nuestro equipo y del equipo contrario lo pasen bien, que se diviertan y se “mueran” de ganas de jugar el siguiente partido. De ahí que los entrenadores de los equipos de estas edades se centren tanto en que “todos toquen el balón”. A partir de este objetivo inicial y a medida que la edad aumenta, pueden ir incluyéndose nuevos objetivos que no deben ser ganar el partido, sino ser capaces de anotar una buena canasta, hacer una buena defensa, jugar un buen cuarto, trabajar lo entrenado, o simplemente dar el máximo esfuerzo como equipo.

Otro valor muy importante que aporta la competición a la formación de los niños es el respeto. La competición nos enseña a respetar a nuestros compañeros, a nuestro entrenador/a, al equipo contrario y al/la árbitro/a. Por eso, y con el fin de que los niños y niñas sean capaces de aprender a respetar a los demás a pesar que puedan cometer errores, es tan importante el trabajo de entrenadores y padres en estas categorías de formación, tener un buen comportamiento y ser respetuosos en todo momento.

También nos enseña a aceptar que las cosas no siempre salen como queremos y a tener un afán de superación para ser capaces de mejorar para el siguiente partido, que nos motiva a seguir entrenando, algo que en estos meses sin competición a veces cuesta conseguir.

Además, una parte muy importante de la competición es que nos permite socializar, ya no solamente creando grandes vínculos de amistad con mis compañeros y compañeras de equipo sino también pudiendo conocer a gente de muchos otros equipos, con los que aunque solo compartas unos minutos, puedes llegar a conocer un poquito, pasar un buen rato con ellos e incluso tras coincidir una y otra vez en las pistas crear una amistad.

Qué es la competición

Podríamos entender como competición el hecho de disputar partidos contra otros equipos a fin de conseguir la victoria para conseguir puntos para una clasificación final, pero a mí personalmente me gusta entender la competición como una oportunidad de evaluar el trabajo realizado. Es decir, el partido de cada fin de semana es como un examen. Un examen que tienes que preparar, en el que tienes que esforzarte al máximo para obtener la mejor “puntuación” posible y en el que lo importante es salir de el mismo sabiendo que has dado todo lo que tenías para que, aunque el resultado no sea el deseado estés contento contigo mismo. Y al igual que ocurre con los exámenes, hay algunos partidos de mayor o menor nivel en el que tu objetivo puede ser uno u otro y por ello hay que saber tomárselos con una filosofía adecuada.

“la competición es una oportunidad de evaluar el trabajo realizado y el partido de cada fin de semana es como un examen”

Filosofía de la competición

Como ya hemos ido comentando, está claro que en las categorías inferiores el resultado final de un partido debe tomar un segundo plano, siendo lo más importante el esfuerzo realizado, la capacidad de poner en práctica lo entrenado y el divertirse.

Pero para que esto sea una realidad, todos debemos tener estas ideas claras, desde las jugadoras a los entrenadores, pasando por las familias de forma que entre todos seamos capaces de crear un ambiente de competición en el que el objetivo sea que cada equipo y cada jugadora sea capaz de mejorar dejando a un lado el resultado del partido.

¿Significa esto que no se debería exigir a los niños y niñas en los partidos? Por supuesto que no, pero lo que debemos exigir es el trabajo duro, el esfuerzo y el compromiso con el resto del equipo y no el conseguir un resultado u otro.

Cómo se aplica la competición

Hace unos años se implantó en las categorías de iniciación de Aragón un sistema de puntuación de la competición conocido como “VADI”, en el que el resultado del partido es tan solo un factor más a la hora de puntuar el resultado final. Una gran iniciativa orientada a la idea de que el resultado tan solo es algo secundario y que existen valores más importantes como el respeto o el compañerismo.

A medida que la edad aumenta, la competición ya es como la de “los mayores”. Sin embargo, los resultados de los partidos son muy variables. Tan pronto puedes ganar de 20 como perder de 50, lo que es algo muy bueno para que los niños y niñas vean que existen muchas diferencias, y que ni unos son muy buenos ni otros muy malos, y que la única manera de progresar es esforzarse al máximo.

En la etapa preinfantil-infantil la competición (sobre todo en niveles A) va siendo más cercana a la de las etapas posteriores, con equipos que dominan y menor variabilidad de resultados. Esta etapa es importante para ser capaces de aplicar lo entrenado en partido, sin ser todavía el resultado final demasiado importante sino como medio para corregir errores y poder avanzar en la formación de las jugadoras.

Finalmente, en la etapa cadete llega la etapa previa a la “competición de rendimiento” que puede haber en Junior o Senior. Empieza a haber partidos importantes en los que además de aplicar lo entrenado y esforzarte al máximo buscas un resultado concreto que no siempre llega. Lo que permite aprender a aceptar que no siempre se consigue lo que uno esperaba y que te prepara para lo que viene después.

En resumen, queda claro que hacer deporte es muy importante y que la competición en deportes de equipo aporta un extra en la formación deportiva, intelectual y emocional de las jugadoras. Esperamos pues que siempre y cuando las condiciones actuales mejoren y teniendo siempre en mente las prioridades globales las competiciones en categorías inferiores puedan volver pronto.

¿Cómo hacer frente al parón de las competiciones?

En un club como el nuestro, en el que se busca tanto la formación de las jugadoras como el rendimiento deportivo, el no poder competir supone un gran reto a la hora de conseguir que las jugadoras progresen adecuadamente.

En ocasiones, la motivación de jugadoras o de nosotros como entrenadores, se puede ver afectada por el hecho de que cuesta mucho más ver el progreso de un equipo o el progreso individual de las jugadoras. Nos falta el feedback que un partido te puede proporcionar para ver si estás realizando las cosas adecuadamente. Por ello es tan importante el trabajo de coordinación que se lleva a cabo por parte del club, en el que se establece un plan de contenidos a trabajar para cada categoría, y que a los entrenadores no sirve como guía para llevar a nuestro equipo hacia la mejora.

También debemos ver esta época como una oportunidad para centrarse en los pequeños detalles, para mejorar ciertos aspectos que en una temporada “normal” se trabajan menos y que cuando la competición vuelva pueden marcar la diferencia.

Por eso, aunque a veces cueste un poco más que de normal debemos seguir esforzándonos al máximo y exigiéndonos un buen trabajo, ya no solo para estar listos cuando la competición vuelva sino porque al final la competición la tomamos como un medio para mejorar y aunque ésta nos falte, no es excusa para no continuar desarrollando todas nuestras capacidades.

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