Roturas de Ligamento Cruzado Anterior

CDRA

Esta semana comenzamos el ciclo de artículos confeccionados por nuestro cuerpo técnico acerca de temas relacionados con el rendimiento formativo en el baloncesto. Abrimos estas publicaciones con un tema que por desgracia es de actualidad, como son las Roturas del Ligamento Cruzado Anterior (LCA) en el que el Reino está invirtiendo en materia de prevención, tratamiento y readaptación. Esperamos que podáis disfrutar de los diferentes artículos a lo largo de estas semanas, en temas que hemos considerado de interés para nuestro deporte.


Javi Ramírez, fisioterapeuta del Reino, atendiendo a una jugadora

El LCA es una estructura anatómica intraarticular vital en la función de estabilización de la rodilla. Por su disposición, hacia abajo, adelante e interno, impide el desplazamiento anterior de la tibia respecto al fémur y controla la laxitud de la rodilla en carga.

Como hemos dicho antes, la rotura de este ligamento es una lesión de interés en el ámbito deportivo por su frecuencia y repercusión. Concretamente en baloncesto, fútbol, esquí, béisbol y rugby/fútbol americano representan cerca del 80% de los casos. En el caso del baloncesto femenino profesional supone la segunda lesión más habitual tras el esguince de tobillo.

En el caso del baloncesto femenino profesional supone la segunda lesión más habitual tras el esguince de tobillo

La incidencia de esta lesión en el deporte femenino ha generado un gran interés en los últimos años. Según estudios recientes se concluye un 3,5:1 (mujeres:hombres) en la práctica del baloncesto.

La incidencia según en nivel deportivo:

  • En la escuela secundaria la tasa es de 0,09 y la relación 4,5:1 (mujeres-hombres).
  • En la universidad la tasa es de 0,29 y la relación 3,6:1
  • A nivel profesional la tasa es de 0,20 y la relación 0,95:1

Esta diferencia tan significativa se debe a que, aunque existen factores que facilitan la lesión del LCA tanto en hombres como en mujeres, como es el caso de los factores ambientales, son estas quienes más disposición tienen a estas dolencias por influencia de:

  • Factores hormonales: aunque no existe gran evidencia sobre la influencia de las hormonas sexuales, se sabe que los estrógenos pueden disminuir entre un 40 y un 50% la síntesis de colágeno.
  • Factores anatómicos: un menor diámetro del ligamento, una cadera más ancha y un fémur más corto hace esta lesión más frecuente en mujeres.
  • Factores biomecánicos: en general en las mujeres hay un peor control muscular y por tanto una peor estabilidad, lo que somete a esta estructura a un mayor estrés.

Cabe destacar que, de estos factores, solo se consideran modificables los biomecánicos, por lo que debe ser ahí donde se centre la prevención.

Además, se puede observar una diferencia significativa entre la práctica amateur y la profesional; pese a que el juego adquiere una mayor velocidad, ritmo e intensidad, la tasa de lesión desciende. Las jugadoras profesionales disponen de un sistema neuromuscular con mayor control en miembros inferiores. La preparación física adecuada y coherente con el calendario deportivo, la administración de cargas y minutos, y los programas de prevención de lesiones, juegan un papel fundamental.

La preparación física adecuada, la administración de cargas y minutos, y los programas de prevención de lesiones, juegan un papel fundamental

Los mecanismos de lesión de esta estructura ligamentaria se producen con o sin contacto, siendo más habituales el segundo grupo con un 70% de incidencia. Dentro de las lesiones sin contacto encontramos varios subgrupos con un factor común en la desaceleración del cuerpo y en una rotación externa del fémur conocida como valgo:

 -Apoyo del pie en el suelo en acción de pivotaje o rotación, seguido de un cambio de dirección repentino.

Uno de los casos más sonados a nivel nacional, Sergio Llull

-Recepción de un salto con la rodilla en ligera flexión y valgo, donde habitualmente encontramos un desequilibrio previo producido por diversos motivos (choques en el aire, cambio de dirección del balón, etc.)

Klay Thompson, durante las finales de la NBA de 2019

-Recepción de un salto monopodal con una brusca hiperextensión de rodilla

Van Dijk frente al Everton, tras un salto y la dura entrada de Pickford

En CD Reino de Aragón hemos sufrido alguna desafortunada lesión de LCA con Paula, Luchi, Gracia y Lorena. Tras el paso por quirófano, imprescindible en aquellas roturas totales y con intención de la vuelta a la práctica deportiva, se establece un proceso de rehabilitación. En coordinación con los servicios que ofrece la federación, se inician unas primeras semanas de movilización pasiva y activo-asistida de la articulación de la rodilla para la ganancia de movilidad y el drenaje del edema post-quirúrgico. Se introducen ejercicios de activación isométrica en las primeras semanas para evitar la atrofia muscular y reducir el dolor inicial. Cuando la jugadora se acerca al primer mes de rehabilitación suele ser capaz de mover la totalidad de su rango articular de rodilla, por lo que se empiezan a realizar protocolos pautados de fortalecimiento muscular.

Nuestras jugadoras son las protagonistas de la mayor parte de la rehabilitación progresando hasta el tercer mes en ejercicios de fuerza y el aumento de carga en ellos: sentadillas, zancadas, puente glúteo, peso muerto, curl de gemelo-sóleo y un largo etc. Poco a poco se inicia el retorno a la carrera, en continua comunicación con el fisioterapeuta para reducir al máximo las inseguridades y los riesgos. Se introducen la base de las acciones habituales del baloncesto, en forma de actividades controladas, con cambios de dirección, ejercicios de acción-reacción, coordinación, incremento de la velocidad de ejecución, introducción de balón y otros elementos cognitivos… Todo ello para simular cada vez más el ritmo propio de los entrenamientos y los partidos que disputarán en su vuelta deportiva.

Actualmente la evidencia señala cierta seguridad en el retorno a la práctica deportiva alrededor del mes 9 tras el quirúrgico, situando un aumento continuo de las capacidades de la rodilla lesionada hasta el año y medio. Es entonces cuando por fin se observan pocas diferencias significativas respecto a la rodilla no lesionada, tras una rehabilitación y readaptación adecuada.

Por lo tanto, no dejéis de trabajar y con un adecuado seguimiento conseguiremos volver a las pistas de una manera segura. ¡Todo el Reino está con vosotras!

Recursos bibliográficos empleados

Prodromos CC, Han Y, Rogowski J, Joyce B, Shi K. A meta-analysis of the incidence of anterior cruciate ligament tears as a function of gender, sport, and a knee injuryreduction regimen. Arthro. 2007;23(12):1320-5.

McCarthy MM, Voos JE, Nguyen J, Callahan L, Hannafin JA. Injury profile in elite female basketball athletes at the Women’s National Basketball Association combine. Am J Sports Med. 2013;41(3):645-51.

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